lunes, 14 de octubre de 2013

Kilómetro vertical de Anboto

CRÓNICA DE HENRIK VACUN:



Ayer el 12 de octubre nos acercamos la Lore Elena Murarescu y un servidor hasta el Parque Natural de Urkiola para disputar el campeonato de Euskadi de carreras verticales y formar parte de la Copa de España de la especialidad. 

Este sábado se disputaba el Anboto Kilometro Bertikala, prueba de 3.800 metros de recorrido con casi 1.100 metros de desnivel, siempre en subida, desde la plaza de Arrazola a la cima de la popular montaña vizcaína. Una vez tomada la salida -a 256 metros de altitud sobre el nivel del mar, afrontamos unos 1.000 metros en pendiente sobre piso asfaltado antes de adentrarse en terrenos de tierra, “desgraciadamente” llovió 2 días antes, por lo tanto el barrizal estaba asegurado, y pasar el control intermedio con avituallamiento sobre el kilómetro 1,8.

La dureza máxima de este kilómetro vertical, prueba exigente en todo su trazado, se centra en los 800 metros finales, cuando los que corrimos, con los recursos físicos mermados, atacamos el terreno rocoso para concluir en la cumbre del Anboto, a 1.331 metros.

Muchos de los especialistas de esta modalidad estaban allí en el Anboto.

Una montaña que se perfila desde lejos altiva, surgiendo de las verdes praderas vascas. 

Estabamos en una zona profundamente vasca, algo que se deja sentir desde que sales de la autopista y te adentras hacia los pequeños pueblos, próximos a Atxondo, el punto de salida. 

El paisaje, los paisanos, los sonidos, los detalles, dejan bien a las claras dónde estamos.

Es a partir de las 14:00 h, cuando los corredores comenzaremos a salir en esta crono escalada.

Día luminoso y un puntito caluroso que será un problema menor si lo comparamos con los 3,8 km necesarios para superar los 1.092 m de desnivel que separan salida de meta.

Llegamos sobre el horario previsto a Atxondo, con tiempo más que suficiente para echarnos un pintxo al cuerpo, y poder ir mentalizandome de lo que me queda por delante, mirar de reojo a la gran cantidad de participantes (unos 200) y acertar con la manera de colocarse el chip en la muñeca. Poco a poco, el pequeño y adornado pueblo se va llenando con corredores y animosos espectadores (por aquí, esto es un espectáculo que arrastra a numeroso público a lo largo del recorrido, desde abajo hasta arriba). Caliento y vuelvo a calentar, saludos cruzados con caras conocidas.....da tiempo para mucho, hasta que llega la hora de salida asignada a cada uno de nosotros. La única referencia que tengo de esta carrera es lo que he podido ver en las fotos y videos de otros años. Pregunto a algunos de los autóctonos y todos me responden que se trata de un recorrido DURO....MUY DURO, con ese retintín de "Joder ya verás ya, lo que te espera". Comienza el turno de cada cual y aunque la salida es individual y cronometrada, salimos con unos escasos 20 segundos de margen entre corredor y corredor.

Empezamos desde la plaza de Arrazola y subimos por asfalto arriba. Corto tramo a la sombra de bosque donde el pulso y la respiración va ya desbocado. Sólo veo zapatillas, entre jadeos vas anunciando "paso!" para poder adelantar. Otras en cambio has de adelantar a la brava, a uno, a dos......esfuerzos que van pasando factura. Comba herbosa, surcada por sendero zigzagueante, muy empinada, en donde tras un fugaz levantamiento de cabeza me hago idea de lo empinado que es el terreno y de lo que queda (último kilómetro en el que se salvan 800 m de desnivel), de la gran cantidad de gente que ha subido hasta aquí para animar, donde cada corredor tiene su grito de ánimo. Aunque no entiendas lo que te dicen, se agradece. Se llega así a una zona rocosa, donde me desvío del itinerario correcto al que vuelvo rápidamente tras obstinada superación acrobática de un bloque que me dificulta aún más el paso.

Las manos entran en acción y se pasa a posición de gateo, últimos borbotones de esfuerzo para llegar arriba con la sensación de haberlo dado todo.....o casi todo. Cruzo la meta. Breves instantes para recuperar. Las mismas sensaciones de siempre tras una carrera de este esfuerzo. Enseguida empecé a bajar para encontrarme con la Lore ,que la valiente de ella subio casi hasta arriba. Ahora sí que podemos disfrutar de un precioso paisaje, aunque la bajada era casi mas dura que la subida, descendiendo de la dureza de las calizas,barro y la hierba mojada, hasta sumergirnos en una pista rodeada por centenarias hayas,pinos y castaños. Pues esto ha sido Anboto Kilometro Bertikala, una de las carreras verticales más importantes de cuantas se celebran en España.


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